Con la llegada del otoño, el Parque Natural de la Albufera de Valencia comienza a transformar su paisaje. Los arrozales dejan atrás la cosecha, las aguas recuperan protagonismo y numerosas aves acuáticas encuentran en este humedal mediterráneo un lugar ideal para pasar los meses más fríos. Entre ellas destacan los flamencos, cuya elegante silueta y característico plumaje rosado ofrecen uno de los espectáculos más fascinantes de la naturaleza valenciana.
La llegada de los flamencos: un espectáculo que anuncia el invierno
Cada año, durante los meses de otoño e invierno, la Albufera se convierte en un importante refugio para numerosas especies de aves migratorias y acuáticas. Una de las más llamativas es el flamenco común (Phoenicopterus roseus), una especie que encuentra en las aguas poco profundas del parque las condiciones adecuadas para alimentarse y descansar.
Aunque los flamencos pueden observarse en la Albufera durante todo el año, los movimientos migratorios y dispersivos posteriores a la reproducción favorecen la llegada de nuevos ejemplares procedentes de otros humedales mediterráneos.
Estas aves se desplazan entre diferentes zonas húmedas de la península ibérica, el sur de Francia y el norte de África, buscando lugares con abundante alimento y condiciones ambientales favorables.
Contemplar una bandada de flamencos sobrevolando la marjal, con sus largos cuellos extendidos y sus alas desplegadas, es una imagen que refleja la extraordinaria riqueza natural de este espacio protegido.
¿Por qué eligen la Albufera para pasar el invierno?
La Albufera reúne unas condiciones especialmente favorables para la invernada de aves acuáticas. Sus lagunas, zonas de reserva y extensos arrozales inundados proporcionan alimento, refugio y áreas de descanso.
Uno de los fenómenos más importantes de esta época es la perellonà, la inundación invernal de los campos de arroz tras la cosecha. Durante este periodo, grandes superficies agrícolas vuelven a quedar cubiertas de agua, creando un paisaje que recuerda a una inmensa laguna.
Esta transformación resulta fundamental para la biodiversidad del parque, ya que favorece la presencia de pequeños organismos acuáticos que sirven de alimento a numerosas especies.
Los flamencos aprovechan estas aguas poco profundas para alimentarse mediante su peculiar pico curvado, con el que filtran pequeños crustáceos, larvas de insectos, moluscos y otros organismos presentes en el agua y los sedimentos.
De esta manera, los arrozales no solo forman parte de la identidad agrícola y cultural de la Albufera, sino que también desempeñan una función ecológica esencial durante el invierno.
Miles de flamencos en un paisaje único
En los últimos años, la presencia invernal de flamencos en la Albufera ha adquirido una importancia considerable. Las concentraciones de estas aves pueden alcanzar varios miles de ejemplares, dependiendo de las condiciones ambientales y de la disponibilidad de alimento.
Como referencia, el censo de aves acuáticas de enero de 2026, coordinado por SEO/BirdLife, contabilizó 6.184 flamencos comunes en el Parque Natural de la Albufera.
Estas cifras ponen de manifiesto la importancia del humedal valenciano dentro de la red de espacios naturales utilizados por las aves del Mediterráneo.
Además, la presencia de flamencos ofrece una oportunidad extraordinaria para conocer algunos de sus comportamientos más curiosos: su alimentación en grupo, sus desplazamientos coordinados y sus característicos periodos de descanso sobre una sola pata.
También es posible distinguir ejemplares jóvenes, con plumajes grisáceos o blanquecinos, de los adultos, que presentan los conocidos tonos rosados.
¿Dónde pueden observarse los flamencos en la Albufera?
Uno de los lugares más conocidos para la observación de aves es la Reserva Natural del Racó de l’Olla, un enclave especialmente importante para la conservación de la avifauna del parque.
También pueden encontrarse concentraciones de flamencos en determinadas zonas inundadas de los arrozales de Sueca, Silla y otros sectores de la marjal, aunque su presencia varía según la época, los niveles de agua y las condiciones de tranquilidad.
Para disfrutar de esta experiencia es recomendable utilizar prismáticos, mantenerse en los caminos y observatorios autorizados y evitar acercarse demasiado a las aves.
La observación responsable permite descubrir la belleza de los flamencos sin interferir en su alimentación ni provocar desplazamientos innecesarios.
Descubre las aves de la Albufera con Natura Albufera
La llegada de los flamencos es una magnífica oportunidad para acercarse a la riqueza ornitológica de este espacio natural y descubrir la enorme variedad de aves que lo habitan.
En Natura Albufera ofrecemos paseos en barca especializados en la observación de aves, una experiencia pensada para quienes desean conocer la biodiversidad del parque desde una perspectiva diferente.
Nuestros paseos ornitológicos por la Albufera permiten disfrutar de la tranquilidad del humedal, contemplar sus paisajes y observar, siempre que las condiciones lo permitan, algunas de las especies más representativas de este entorno, como flamencos, garzas, cormoranes y otras aves acuáticas.
No es necesario ser un experto en ornitología. La actividad resulta atractiva tanto para aficionados a la fotografía de naturaleza como para familias, parejas y visitantes que simplemente deseen vivir una experiencia diferente en contacto con el medio ambiente.
Además de las rutas ornitológicas, en Natura Albufera organizamos paseos tradicionales en barca, excursiones privadas y recorridos para disfrutar de las espectaculares puestas de sol sobre la laguna.
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La importancia de conservar este refugio natural
La llegada y permanencia de los flamencos durante el invierno nos recuerda el extraordinario valor ecológico de la Albufera.
Su conservación depende de factores como la calidad del agua, el mantenimiento de los hábitats naturales, la gestión sostenible de los arrozales y la tranquilidad de las zonas utilizadas por las aves.
La relación entre agricultura, agua y biodiversidad es una de las características más singulares de este paisaje mediterráneo. Proteger este equilibrio significa garantizar que miles de aves puedan seguir encontrando aquí un refugio durante sus desplazamientos estacionales.
Cada otoño, la Albufera renueva su compromiso con la vida. Mientras los campos se transforman y el invierno se acerca, los flamencos vuelven a teñir de rosa sus aguas, recordándonos que este humedal es mucho más que un paisaje: es un espacio vivo, cambiante y fundamental para la biodiversidad del Mediterráneo.


